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Sunday, August 31, 2014

Poemas Victorianos: ''La capilla en ruinas'', ''Canción Fúnebre'', ''La bruja de novia''!

Hola lectores!
Tenemos en nuestras manos un domingo de poesía poco común, pues estamos en la Semana de la literatura Victoriana, y los poemas a discutir pertenecen a la época.
Compartiré con ustedes tres piezas, y hablaré brevemente sobre mi opinión al respecto. Todas tratan temas algo macabros y lúgubres, aunque ejemplifican perfectamente la tendencia gótica de la literatura de la era.

The Ruined Chapel
De: William Allingham
By the shore, a plot of ground
Clips a ruin’d chapel round,
Buttress’d with a grassy mound;
Where Day and Night and Day go by,
And bring no touch of human sound.
Washing of the lonely seas,
Shaking of the guardian trees,
Piping of the salted breeze;
Day and Night and Day go by
To the endless tune of these.
Or when, as winds and waters keep
A hush more dead than any sleep,
Still morns to stiller evenings creep,
And Day and Night and Day go by;
Here the silence is most deep.
The empty ruins, lapsed again
Into Nature’s wide domain,
Sow themselves with seed and grain
As Day and Night and Day go by;
And hoard June’s sun and April’s rain.
Here fresh funeral tears were shed;
Now the graves are also dead;
And suckers from the ash-tree spread,
While Day and Night and Day go by;
And stars move calmly overhead.
La capilla en ruinas (Traducción blog El Espejo Gótico)
En la costa, un charco de tierra
Rodea una capilla arruinada,
Custodiada por altas hierbas;
Dónde los días y las noches pasan
Sin oír ningún sonido humano.

Lamida por mares solitarios,
Sacudida por centinelas arbóreos,

Besada por la brisa salada;
Los días y las noches pasan
En la infinita melodía del silencio.

Y cuando los vientos atrapan
Un silencio más muerto que cualquier sueño,
Los crepúsculos se arrastran,
Y los días y las noches pasan
Hacia la nada más profunda.

Las ruinas vacías se funden
En el completo dominio de la Naturaleza,
Unidas con la semilla y el grano,
Así como los días y las noches pasan
Soñando con las lluvias del verano.

Lágrimas sepulcrales fueron sembradas aquí;
Ahora las tumbas también están muertas;
Inmóviles bajo incontables ramas desiertas,
Como los días y las noches pasan
Bajo el curso soñoliento de las estrellas.


El poema de Allingham describe el decaer y abandono de una capilla, y en hermosas palabras relata su olvido. La capilla se encontraba frente al mar, en pastizales descuidados y alrededores desiertos, desprovista de presencia humana. De manera melancólica dibuja con versos el panorama en el que se encontraba la capilla; resalta su soledad y carencia de atención.
El poeta irlandés podría estar hablando metafóricamente sobre la inevitabilidad del deceso de todo. Lo que un día resguarda de la lluvia la vida, cae presa de la tormenta al otro, y la capilla podría ser un ejemplo de eso. Todo muere y eventualmente cae en olvido; Allingham logró hacer ver ese destino ineludible como algo bello, pintando el ciclo de la vida, que a pesar de la falta de un ser aún continúa, con colores que inspiran paz.

SEGUNDO POEMA: 
Song
De: Christina Rossetti
When I am dead, my dearest,
Sing no sad songs for me;
Plant thou no roses at my head,
Nor shady cypress tree:
Be the green grass above me
With showers and dewdrops wet;
And if thou wilt, remember,
And if thou wilt, forget.
I shall not see the shadows,
I shall not feel the rain;
I shall not hear the nightingale
Sing on, as if in pain;
And dreaming through the twilight
That doth not rise nor set,
Haply I may remember,
And haply may forget.
Canción Fúnebre (Traducción blog El Espejo Gótico)
Cuando haya muerto, amado,
Triste canción no cantes,
Ciprés sombrío ni frescas flores
sobre mi tumba derrames.
Cúbreme verde hierba
de lluvia humedecida,
Y si quieres, recuerda,
Y si quieres, olvida.
Ya no he de ver la penumbra,
ni el rocío sentir,
ni el canto -triste como un lamento-
del ruiseñor oír.
Soñando en un crepúsculo,
ni alba ni atardecer,
puede ser que recuerde,
que olvide puede ser.

El segundo poema pertenece a la inglesa Christina Rossetti, y ya que la traducción al español degrada un poco el sentir original, me referiré a la pieza que Rossetti escribió con sus propias palabras.
Me parece que la autora hace una petición: pide que por ella, al morir, no se lamenten, que no llenen su tumba de flores o le canten tristes canciones. Rossetti prefiere la presencia de su amado, y al decir ''Be the green grass above me'', o sea ''Sé la hierva verde sobre mí'', declara estar interesada únicamente en los que deja atrás, la autora ha hecho paz con su transcurso, y prefiere que de ella lo único que quede sea el recuerdo.
Luego procede a manifestar que si su amado ''se marchita'', que la recuerde, diciendo en realidad que si ese ser especial deja de atender su tumba, y como hierba ''se marchite'', que recuerde lo que de ella fue una vez, mas también declara que si aquello hace, que la olvide.
La autora afirma que desde su lecho no vería las sombras, ni sentiría la lluvia, de todo sobre ella Rossetti sería impasible. No escucharía las tristes canciones en la tierra, pues exenta de dolor ya estaría. No obstante, feliz ella recuerda lo que un día fue, y feliz, igualmente, olvida.
Son versos de paz y liberación. A la autora dejaría de importarle todo lo mortal una vez ella abandone el conjunto, del cual atesoraría únicamente recuerdos que pareciera desear parcialmente olvidar.

TERCER POEMA:
De éste no he encontrado la traducción. Sin embargo, lo traduciré con mi propia habilidad para ustedes con todo gusto.

The Witch-Bride
De: William Allingham
A fair witch crept to a young man’s side,
And he kiss’d her and took her for his bride.
But a Shape came in at the dead of night,
And fill’d the room with snowy light.
And he saw how in his arms there lay
A thing more frightful than mouth may say.
And he rose in haste, and follow’d the Shape
Till morning crown’d an eastern cape.


And he girded himself, and follow’d still,
When sunset sainted the western hill.
But, mocking and thwarting, clung to his side,
Weary day! – the foul Witch-Bride.
La bruja de novia (Traducción de Ana Margarita Mercedes)
Una bruja se arrastró hacia el costado de un joven,
Y él la besó y tomó como esposa.

Más en el oscuro de la noche una figura apareció,
Y de gran iluminación los aposentos llenó.

Y él vio cómo en sus brazos yacía
Una cosa tan horrenda que ni palabras expresarían.

Y él se levantó no a falta de prisa, siguiendo la figura
Hasta la mañana coronar todo el lado este.

Y se abrazó a sí mismo y continuó la travesía,
Cuando el ocaso santificó la colina de occidente.

Pero, burlona y frustrante, a su lado se adhería,
Día pesado! –la bruja de novia.


El poema no expresa demasiado más que lo que está a simple vista. Allingham en esta ocasión podría estar representando el matrimonio de un joven inocente y una damisela enmascarada. Uno es sincero, y la otra oculta secretos.
La novia es lo más bello a los ojos del esposo un día antes de la boda; cuando la vida real lo despierta, no obstante, y le enseña bajo la luz en lo que ha caído, entonces es cuando la novia toma aspecto fantasmal.
El poeta podría reflejar el intento de huir de un matrimonio que nadie podría anular por parte de los hombres, pintando a la mujer con rostro de ogra e intenciones de bruja.
Si aquello era a lo que apuntaba, Allingham ha creado versos sexistas, que, sin embargo, pueden resultar verdaderos en muchas ocasiones. Si solo imaginaba una curiosa historia entre un hombre y una bruja, entonces, aunque extraño, su poema tiene belleza y embotella curiosidad. De cualquier modo, es una pieza que ciertamente cabe destacar.

Monday, August 18, 2014

Poema: Carta a mi padre

Hola lectores!
Hace algo de tiempo que no publico poesía dominicana. Hoy expondré mi percepción sobre una pieza de uno de los más destacados poetas dominicanos: Manuel del Cabral. Su poema se titula ''Carta a mi padre'', y se interpreta que fue dedicado al padre de Cabral para exponerle su verdadera vocación: la poesía.

Carta a mi padre
¿Qué más quieres de mí? ¿Qué otras cosas mejores?
Padre mío,
lo que me diste en carne te lo devuelvo en flores.

Estas cosas, comprende, ya no puedo callarte.
Yo, como el alfarero con su arcilla en la mano,
lo que me diste en barro te lo devuelvo en arte.
Creo ya, que ves claro, por qué levantar puedo
este lodo animal -espeso de pensar-.
¡Siempre habrá un alfarero con su sueño en los dedos!

Padre mío, ya ves,
el agua que me diste, venía de una oscura
profundidad de vida, pero como los ríos
primeros de la tierra, aquel goterón mío
se me llenó de altura...

Qué más quieres, no pudo
hacerse licenciado mi corazón desnudo.
Era mucho pedirle, padre mío, ¡no sabes
lo grave que es a veces
un hombre que en el pecho le entierran viva un ave!

Quizá, por eso, aquello
que me dieron horrible, preferí darlo bello.
Diáfano para el trino; para negocios, bruto,
este es el fruto:
con un poco de ti, y un poco del destino
que me puso en la mano
lo divino
con lo humano,
todo lo que en la carne hay de oscuro y perverso
te lo devuelvo en verso.

Qué más quiero, ¿mi herencia? Para qué, padre mío.
Por mi herida de hombre sale un niño cantando.
¡Lo que la tierra piensa, se hace voz en el río!

Mi interpretación del poema no es exactamente diferente a lo que se considera Cabral quería decir, mas lo que expongo es más extenso; simplemente profundizaré la idea.
Cabral estudió Derecho, aunque, aparentemente, lo que disfrutaba de hacer era escribir. El poeta le pregunta a su padre en su primera estrofa que qué más quiere de él. Nos da a entender que su padre era exigente, y Cabral le dice que ''lo que me diste en carne te lo devuelvo en flores'', o sea, que a pesar de la exigencia, el poeta se siente agradecido con quien lo crió, y quiere devolverle algo de su sacrificio con arte.
Dice en su segunda estrofa ''Estas cosas, comprende, ya no puedo callarte.'', pues al parecer, el poeta se sentía intimidado, y rompe el silencio con el poema. Cabral, a pesar de todo, reconoce las herramientas que su padre le otorgó mientras crecía, y declara que ''lo que me diste en barro te lo devuelvo en arte''; él siente que su padre le abrió las puertas para triunfar, y es, por consiguiente, agradecerle su labor. Luego hace evidente que no se sentía conforme con su carrera original, él es un alfarero que, aunque ejerce, ''tiene un sueño en los dedos'', lo que significa que con dedicarse exclusivamente a la abogacía, Cabral no se sentía realizado.
Con la tercera estrofa, el poeta nos hace especular. Podría ser que el padre de Cabral no llegó a ser lo que de joven quería; podría ser que aquel era un hombre amargado. Cabral dice que el agua que le dio ''venía de una oscura profundidad de vida''. Continúa declarando que de algo pequeño salieron grandes cosas; el goterón que su papá le había dado se convirtió en algo más grande, y usando metáforas de ríos y agua, el autor hace referencia a su éxito.
Luego, Cabral manifiesta que el reconocimiento que ganó no fue gracias a su carrera original, aquella a la que su padre, probablemente, lo habría impulsado. El poeta dice que era mucho pedirle a su corazón que se haga licenciado; da indicios de sentirse atrapado siéndolo, pues concluye la estrofa con el verso ''¡no sabes lo grave que es a veces un hombre que en el pecho le entierran viva una ave!'', cuyas palabras casi gritan que esa ave de la que habla era su arte, su poesía, y que evitar que salga era enterrarla, y que hacerlo mataría, simultáneamente, una parte de él.
Cabral no guarda rencor en su corazón, pues si recibió poco apoyo, si fue tratado con indiferencia, si lo maltrataron como consecuencia, en cualquier caso, él prefiere seguir compartiendo belleza. Su poesía es un pájaro, y en el trino, su canto, se considera profesional, mas en los negocios, lo que su padre visionaba, poco se atribuye. Recalca una vez más el papel inexorable de su progenitor, diciendo que ''con un poco de ti, y un poco del destino (...)'', él logró convertir lo ''oscuro y perverso'' de la ''carne'', o sea, la gente, en verso.
El poeta concluye siendo explícito con respecto a lo que opinaba su padre, quien parece no haber aceptado la vocación de Cabral. Al último no le interesa su herencia, cualquier daño en su cuerpo demuestra que en sus venas corre la alegría, y que su poesía, aunque si trae críticas mientras viva, en el río se hace voz, y su verdadero legado, tendrá eco por siempre.

Manuel del Cabral
Nació el 7 de marzo de 1907 en Santiago, República Dominicana, donde se crió y estudió.
Estudió Derecho en Santo Domingo, y de joven trabajó como librero en su pueblo natal. Cabral publicó su primer poemario en 1931, y se trasladó a la capital posteriormente. Siete años más tarde, se encontró limpiando ventanas en la ciudad de Nueva York. Allí, le fue otorgado un cargo en la embajada domincana de Washington, de modo que trabajó como diplomático durante muchos años después, siendo parte de embajadas de su país en diferentes paises latinoamericanos. Fue durante su época de diplomático que expandió sus fronteras como poeta, y llegó a conocer en sus viajes a múltiples destacados de la poesía internacional.
Cabral escribió también novelas y cuentos, y en 1992 fue otorgado el Premio Nacional de Literatura de República Dominicana.

Falleció en Santo Domingo el 14 de mayo de 1999.

Sunday, August 10, 2014

Poema: Madrigal

Hola lectores!
Una vez más, discutimos poesía, y esta vez honramos al poeta chileno, Nicanor Parra, con una interpretación de su obra. Hablaremos de su poema ''Madrigal''.
Madrigal
Yo me haré millonario una noche
gracias a un truco que me permitirá fijar las imágenes
en un espejo cóncavo. O convexo.

Me parece que el éxito será completo
cuando logre inventar un ataúd de doble fondo
que permita al cadáver asomarse a otro mundo.

Ya me he quemado bastante las pestañas
en esta absurda carrera de caballos
en que los jinetes son arrojados de sus cabalgaduras
y van a caer entre los espectadores.

Justo es, entonces, que trate de crear algo
que me permita vivir holgadamente
o que por lo menos me permita morir.

Estoy seguro de que mis piernas tiemblan,
sueño que se me caen los dientes
y que llego tarde a unos funerales.

Suponiendo que el título ''Madrigal'' se refiera únicamente al tipo de composición literaria, se podría decir que Parra no se encontraba en humor de nombrar su poema, y a última  hora acabó por llamarlo de acuerdo a su categoría, o simplemente podríamos especular que aquél fue el resultado de una mala racha de creatividad. De cualquier modo, sospecho que el título no tiene un significado especial, opino que en sí no transmite demasiado.
La idea que recibo al leer este poema es la de fracaso; el poeta parece personificar a alguien que ya se ha hartado de soñar con el éxito, y que desde ahora se conforma con la vaga esperanza de algún día verse adinerado, aunque daría por hecho que aquello no sucedería, pues lo mismo equivaldría a ver el mundo cambiar.
Parra habla de ''(...) fijar las imágenes en un espejo cóncavo.'', y quizás se refiera a inmovilizar el reflejo, de modo que el paso del tiempo se torne inapreciable. Su propósito podría ser captar otra cosa en el espejo, dado que éstos lo ven todo, y tal vez aquello que añora fijar sea la prueba de la hipocresía, quizás si logra hacerla estática, y visible como consecuencia, el ser al otro lado del cristal la perciba.
Su referencia a los cadáveres, y a querer verlos ''(...) asomarse a otro mundo.'', podría significar un deseo menos metafórico-el de escapar de los problemas terrenales; El poeta podría verse en un estado estrés, probablemente ocasionado por lo que sea que le suceda en su vida, y considera que, de encontrar la manera de escaparle, sería el más afortunado, pues no ve esperanza en la muerte. No sabría decir si esto se debe a una falta de fe en ''la otra vida'', o en su preocupación por lo que acarrea desde sus días mortales, y en su convencimiento de que un ataúd solo lo encerraría, en vez de liberarlo.
Dicen que hay dos tipos de personas, nadie se pone de acuerdo en cuáles son, mas con respecto a Parra, es casi seguro que se refiera a uno de estos. El autor divide a la sociedad en los que entretienen, y los que observan. Luego dice que se ha cansado de la ''carrera de caballos'', y nos da a entender que no ve propósito o sentido en ella, pues la competición te pisotea sin mirar atrás, te despoja de tus pertenencias, o sea, tu cabalgadura, y te arroja hacia la multitud de espectadores, ajena a lo que sea de ti. Parra se ve ultrajado por ese ciclo irracional que es la vida, si damos por hecho que su símbolo es una carrera de caballos. La carrera le parece absurda, mas algo nos dice que se niega a participar de espectador.
Nuestra conjetura se vuelve algo más cuando Parra demuestra agotamiento, dice en su cuarta estrofa que ya es justo, o vivir con dignidad, o morir de igual modo. De ahí su deseo de crear un ataúd a prueba de sociedades corrompidas. Parra prefiere morir antes que hacer de peón en un juego que sabe no ganará.
Su última estrofa refleja su anhelo de escapar. El autor no ve la hora de divisar las primeras señales de desgaste; cree notar su debilidad, aunque luego revela que sólo lo imagina. Su último verso hace eco de lo que en realidad quiere: rebelarse ante la gente, y ser ingrato con la humanidad, pues no cree deberle gratitud. ''Llegar tarde a unos funerales'' podría significar no asistir en lo absoluto: desfallecer antes de tener la oportunidad, o bien podría simplemente mostrar su rabia ante el mundo siguiendo la temática mórbida de sus anteriores versos. De cualquier modo, Parra nos deja un mensaje claro: se avergüenza de lo que ha llegado a ser la comunidad humana, de ser parte de ésta, y de no poder hacer nada para mejorarla.

Nicanor Parra
Nació en San Fabión de Alico, Chile, el 5 de septiembre de 1914, viviendo su juventud en diferentes ciudades.
Becado, partió desde Chillán a la capital para concluír sus estudios básicos. Luego, estudió Matemáticas y Física en la Universidad de Chile, e intentó formalizarse en otros tres campos, que acabó por abandonar. Más entrado en edad, Parra llegó a ser profesor, y  luego director del departamento de Física en su alma máter, mas renunció al cargo en 1968.
Se inició como escritor en 1935, a la edad de 21 años, cuando empezó a publicar en una revista junto con dos de sus compañeros de la adolescencia. El primer libro que publicó, salió a la venta aquél mismo año, y fue titulado ''Cancionero sin nombre''.
Como pedagogo, regresó al pueblo que lo vio criarse para ejercer en el mismo instituto donde había estudiado, y seis años más tarde se formalizó en mecánica avanzada en la Universidad de Brown (EUA).
Ocho años de viajes y más estudios en el extranjero, devolvieron a un poeta más experimentado, y Chile lo vio casarse con la sueca Inga Palmen.
Parra había desarrollado un nuevo estilo poético: la Antipoesía, y de inmediato ganó renombre gracias a él.
Considerado como uno de los latinos más influyentes de la literatura, el poeta ganó numerosos reconocimientos y cuenta hasta hoy con un importante legado.

Sunday, August 3, 2014

Poema: Ala y raíz

Hola lectores!
Concluye la primera semana de agosto, y para empezar el mes, les traigo una poesía del cubano José Ángel Buesa. Su poema se titula ''Ala y raíz''.

Ala y raíz
Ala y raíz: la eternidad es eso.
Y aquí, de frente al mar, en la ribera,
la vida es como un fruto que cayera
de un alto gajo, por su propio peso.

Ala y raíz. Y el ala, sin regreso,
a la raíz, con sed de primavera:
que así el confín de la emoción viajera
duerme a la sombra del follaje espeso.

(El mar corre descalzo por la arena.
Mi corazón ya casi es sólo mío.
El ancla está aprendiendo a ser antena

y el latido unicorde se hace escala.
Después, libre del tiempo, en el vacío,
Así: ¡mitad raíz y mitad ala!)

Me parece que el autor habla en esta pieza sobre su impotencia ante el curso de los hechos, el llamado ''destino'', o quizás también la eternidad. Me da esa impresión cuando en su primera estrofa, Buesa se sitúa ''frente al mar'', dándonos una sensación de solitud, y declara contemplar la vida, y verla como ''(...) un fruto que cayera de un alto gajo, por su propio peso.'', y al hablar de algo tan simple como la gravedad, aunque tan simbólico de lo que no podemos controlar, desde ya empieza a dar una idea de sentirse inútil ante lo que pasa a su alrededor.
El título ''Ala y raíz'' podría simbolizar la vida, que suele consistir de momentos de estabilidad y permanencia, cuando estamos arraigados a algo, de ahí la palabra ''raíz'', y de momentos en que inevitablemente nos toca variar, hacer cambios, y buscar estabilidad en otro lugar, en otras palabras, volar, y qué otra cosa para volar que las ''alas''. Veo que el poeta fue preciso en su descripción de la vida como algo consistente de volar y permanecer simultáneamente hasta, por decirlo así, estirar la pata .
En la segunda estrofa, Buesa establece ''Y el ala, sin regreso, a la raíz (...)'', dando a entender que, una vez avanzamos, no podemos volver a lo que alguna vez fue, y me parece que, efectivamente, aquello sucede en la vida. La juventud es algo hermoso, duradera mientras se vive, e irrecuperable una vez que se agota, y lo mismo pasa con todo lo demás, así que es justo decir que el ala no tiene regreso a la raíz.
No sé qué quisiera decir el poeta con que el ala, o la raíz, tiene ''sed de primavera'', quizás sea una metáfora para declarar, suponiendo se refiera a la raíz, o sea, el pasado y lo estable, que mientras se vive tranquilo y sin fluctuaciones en la cotidianidad, se espera con ansias una alteración del equilibrio, mas cuando ese cambio llega, y pasamos a la etapa del ''ala'', no hay regreso a la raíz. Comparar esos momentos de la vida en que nos mantenemos estables, con el invierno, cuando todo está ''durmiendo'', y el cambio, con la primavera, cuando las cosas ''florecen'' y se ve el panorama con nuevos ojos, es bastante similar a lo que, al menos a mí, me sucede.
El autor luego concluye con la segunda estrofa al decir: ''que así el confín de la emoción viajera duerme a la sombra del follaje espeso.'', a mis ojos refiriéndose a que en pasividad estamos confinados a soñar con aventuras, o más bien, viajes, y que mientras soñamos con la acción, estamos dormidos en  la oscuridad, ''a la sombra del follaje espeso.''
Como si mientras nos contara lo que de la vida piensa, el poeta en la playa continúa, y a la vez que pondera su papel de peón en el ineludible curso de los hechos, camina por la arena distraído. En la siguiente estrofa, Buesa manifiesta ''El ancla está aprendiendo a ser antena (...)'', y tal vez se refiera a que ''el ancla'', que en sí es símbolo de inmovilidad, algo similar a la raíz, que representa la estabilidad, está ayudándole a avanzar, pues si es una antena, entonces le está mostrando el camino. Interpreto que el autor tiene un pasado turbulento, y que esas experiencias le están ayudando a moverse hacia adelante.
Entonces quedo confundida con la última estrofa, y lo que manifiesta el poeta en sus últimos versos me hacen concebir una nueva teoría: El sujeto en la playa contemplaba su impotencia, y mientras caminaba por la arena, decide si acabar con su vida; al parecer termina por hacerlo sumergiéndose en el agua. A continuación, escucha como ''(...) el latido unicorde se hace escala'', que serían palabras para describir el aumento en el palpitar de su corazón, y que, al morir, se siente ''libre de tiempo, en el vacío'', pues ha perecido en la transición de las dos etapas de la vida en que pensaba, la raíz y el ala.
Es más que nada un poema interesante, y es probable que lo que el autor pensaba al escribir sea distinto a lo que imagino, mas si fue acertada mi hipótesis, entonces diría que habla sobre alguien que cree entender el siclo de la vida, y que al descubrirlo, ya no ve razón de seguir siendo parte de él. 

José Ángel Buesa
Nace en Cruces, Cuba, el 2 de septiembre de 1910.
Se estrena como escritor a los 7 años, cuando escribe por primera vez poemas. Cuando se traslada en su adolescencia a Cienfuegos, empieza a inspirar sus obras en su nuevo hogar, y, al mudarse una vez más, esta vez a la capital del país, formaliza sus trabajos y publica por primera vez, a los 22 años. Obtiene éxito inmediato, pues se había unido con anterioridad a los grupos literatos de La Habana.
Más tarde se exilia, e inicia a viajar por España, Islas Canarias, El Salvador, y luego Santo Domingo, República Dominicana. Allí ejerció como profesor de literatura en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, falleciendo en la misma ciudad el 14 de agosto de 1982.
Era también novelista y escritor de libretos para la radio y televisión, convirtiéndose en uno de los poetas cubanos más reconocidos de todos los tiempos.

Sunday, July 27, 2014

Poema: El Indio Echado

Hola lectores!
Un nuevo poema para concluir esta semana, y hoy les traigo una pieza del poeta nicaragüense, Joaquín Pasos.

El Indio Echado 
Bien pueden decir que es tarde,
que pronto será de noche.
Que llamen a Pedro, y a Juan,
para encender las luces.
Que llamen también a mis hijos
y les muestren con ira mi modorra...
¡Mi bella modorra, y mis lindos hijos
que no he tenido tiempo de procrear todavía!
Pero pronto dirán que es tarde,
mas yo diré que pronto será de noche
y entonces procrearé un hijo, o dos.
Me siento sobre mi propio cuerpo;
inmóvil, a contemplar a mi sombra que hace gestos de pereza.
Llévenme sin tocarme bajo el árbol más inactivo
desde donde se divisa el molino que no gira,
el recodo de aguas estancadas,
el cementerio de los pájaros...
Que llamen a otros para que les cuenten cómo es esto.
Que llamen a mis hijos, a mis lindos hijos
a quien dejo, antes de morir, mi más cariñoso bostezo. 

El autor es críptico en su poema, podría estar refiriéndose a distintas cosas, y de todas mis teorías, compartiré la que considero más acertada.

Del título no sé qué pensar, imagino que ya que Pasos es Nicaraguense, y Nicaragua es un país con alrededor de 14% de población indígena, la mención de un indio podría referirse tanto a él como a cualquier otro de sus conocidos, y ''El Indio Hechado'' es un título que expresa perfectamente el sentimiento de flojera que su poema nos inspira.

En el inicio, el autor dice que podría estar haciéndose tarde, ''que pronto sería de noche'', y al leer el resto del poema, me doy cuenta de que el autor podría estar haciendo referencia a su muerte, la del indio, o a su vejez. Luego menciona a otros dos personajes, Juan y Pedro, que parecen ser los hijos no concebidos del indio, y les llama a que prendan las luces. Pasos murió joven a causa de problemas por alcoholismo, así que tal vez veía sus días menguar, y el llamado a ''encender las luces'' era un grito de ayuda con su adicción, pues lo ve como un sueño.

A continuación, Pasos vuelve a ''llamar a sus hijos'', aunque esta vez aclara que ''aún no ha tenido tiempo de procrearlos'', y pide que les muestren su ''modorra'', palabra cuyo significado es ''sueño muy pesado'', así que ya entendemos que el autor se ve cansado, algo le impide hacer lo que debe, ¿procrear sus hijos?, y ese algo podría ser el alcohol. El poeta ve más cerca el final, repite que dicen que ''se hace tarde'', mas aclara que en realidad ''se hace de noche'', y si bien parecen sinónimos, al analizarlo, notamos que ''hacerse tarde'' implica que ya no hay tiempo para rehacer lo que se quería, y ''anochecer'' es simplemente una metáfora para el final de un capítulo. El poeta claramente ve una segunda oportunidad; el día se le va, pero asegura ver otro tras la noche, lo cual nos hace pensar que tal vez no hable de la muerte o la vejez, sino de que la etapa por la cual en aquel momento pasaba era difícil y oscura, como el anochecer, y que cuando ésta concluya finalmente podría organizarse como persona.

El poeta revela al continuar con su poema que lo que le impide aquella transición que anhela es la ''pereza'', declara ''sentarse sobre su propio cuerpo'' y ''(...) contemplar a su sombra hacer gestos de pereza''. Infiero que el hecho de que el autor no reconozca sus acciones, pues a pesar de hablar en primera persona, las atribuye no a él, sino a su sombra, significa que se averguenza de ellas. Luego da más señalas para alimentar dicha teoría, continuando, al ordenar que lo lleven ''bajo el árbol más inactivo'', y dice que desde allí contemplaría diversas cosas pasivas, o muertas, dando a entender que aquello que observaría son cosas ajenas a él, mas con un poco de perspectiva, podríamos deducir que se refiere, no por vez primera, a su ocioso vivir.

En los últimos versos del poema, Pasos parece haber perdido la esperanza, y pide que ''llamen a otros para que les cuenten cómo es esto'', o sea que a pesar de ver su vida como algo fallido, desde ya muerto antes de perecer, se regocija en la idea de que ''otros'' podrán advertir lo que es perder el tiempo para culpar, inútilmente, a la sombra.

Sus hijos, después de todo, podrían ser la representación de aquello que no tuvo, de lo que su pereza, o tal vez el alcohol, evitaron que consiga. El autor sólo quiere que llamen a sus hijos, y no desaprovecha el penúltimo verso para repetirlo, y al proseguir manifiesta dejarles, ''antes de morir'', ''su más cariñoso bostezo''. Entonces, Pasos considera haber malogrado muchas cosas, e insinúa que teme por su legado, pues a sus hijos, aquello que no consiguió, les hereda únicamente ''su más cariñoso bostezo''. Esto podría querer decir que lo que ejecutó con éxito fue inexistente, o simplemente que aquello poco que logró, lo hizo con ''cariño'', y me parece que aquí se disculpa, diciendo que a pesar de tener problemas, imagino que entre ellos, el alcohol, trabajó duro cada vez que podía.

Versos tristes, aunque a primera vista no lo parecen; lo he interpretado de cierta manera, y he leído algo de su biografía para ir más segura de lo que hago, mas es claro que aquél ''indio echado'' tenía esperanza, vio su vida pasar, y cuando ya era tarde, intento hacer su legado valer. Una inspiración, si me preguntan, para todo aquel que batalle con algo que parezca salirse de sus manos, yo digo que organizarse requiere de esfuerzo, pero aquel poder se encuentra indiscutiblemente en nuestro interior.

Joaquín Pasos
Nació el 14 de mayo de 1914 en Granada, Nicaragua.
De joven mostró afinidad por la poesía, y ya a los 16 años formaba parte del grupo literario ''Movimiento de Vanguardia'', colaborando con distintas revistas y periódicos vinculadas al movimiento, entre ellos, el diario La Redacción, y la revista Los Lunes, ganando popularidad de inmediato.

Murió a los 32 años debido a problemas de salud vinculados al alcoholismo, y más tarde, respondiendo al hecho de que Pasos no había publicado su trabajo poético oficialmente, se publicó una antología póstuma de su obra, para luego ser recopilada por segunda vez en 1962 por Ernesto Cardenal.